Argentina 2003

La primera vuelta de las elecciones presidenciales argentinas de 2003 tuvo lugar el 27 de abril. La segunda vuelta, prevista para el 18 de mayo, no llegó a celebrarse. El contexto era terriblemente complicado. Tras la crisis de diciembre de 2001, desencadenada después del anuncio del entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, de restricciones al retiro de depósitos bancarios (el famoso Corralito), el presidente Fernando de la Rúa se vio obligado a renunciar en medio de una masiva revuelta ciudadana, cuyas expresiones más populares fueron la célebre consigna “que se vayan todos” y los cacerolazos. Desde su toma de posesión tras el triunfo de la Alianza en 1999, el gobierno presidido por el radical de la Rúa tuvo que lidiar con una recesión económica y un elevado déficit fiscal, agravado por el peso de la deuda externa, por lo que se aplicó un programa con severas medidas de ajuste, manteniendo a su vez el tipo de cambio del Austral anclado al dólar estadounidense: la Convertibilidad, sancionada por ley en 1991 a iniciativa de Cavallo, entonces ministro de Carlos Menem. En el periodo 1999-2001 se sucedieron en el ministerio de Economía José Luis Manchinea, Ricardo López Murphy, quien tuvo que renunciar a las dos semanasy finalmente Cavallo, “el padre de la Convertibilidad”. Al mismo tiempo, la Alianza entre la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frente del País Solidario (FREPASO) se resquebrajaba: el Vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez renunció en octubre de 2000 denunciando corrupción en la administración de Fernando de la Rúa.

presidente Fernando de la Rúa. Con banda y bas...

Presidente Fernando de la Rúa,  con banda y bastón presidencial.

En la tarde del 20 de diciembre de 2001, el presidente de la Rúa renunció ante el Parlamento al constatar que había perdido el apoyo de la mayoría de su partido y que el PJ no estaba dispuesto a un pacto de gobernabilidad por razones evidentes. Con Buenos Aires y su región metropolitana en plena revuelta, De la Rúa tuvo que abandonar la Casa Rosada y el país en helicóptero. Tras la caída del impopular mandatario, se sucedieron hasta cuatro personas en la primera magistratura. El presidente provisional del Senado Ramón Puerta asumió en la misma tarde del 20 de diciembre, siendo reemplazado por el gobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá el 23 de diciembre, quien a su vez cedió el testigo al presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño el 30 de diciembre, hasta que finalmente el exgobernador de la Provincia de Buenos Aires Eduardo Duhalde accedió la presidencia el 2 de enero de 2002. Todos ellos eran del Partido Justicialista, que por entonces dominaba las dos cámaras tras el hundimiento de la Alianza en las elecciones legislativas de octubre de 2001, en las que los votos nulos y en blanco superaron el 20%.

El peronismo dividido: Rodríguez Saá, Kirchner y Menem

Sin embargo, el partido dominante estaba muy lejos de ser un bloque homogéneo y será incapaz de presentar un candidato único en las elecciones que tendrán lugar en 2003. El encono que existía entre el presidente interino Eduardo Duhalde y el expresidente Carlos Menem (1989-1999), junto con las aspiraciones del caudillo provincial Adolfo Rodríguez Saá, tendrán la consecuencia de que en abril de 2003 tres candidatos del PJ se disputarán la presidencia entre ellos, además de con los aspirantes procedentes del rival tradicional: una UCR en avanzado proceso de descomposición.

Adolfo Rodríguez Saá fue gobernador de San Luis y presidente interino a finales de 2001.

Adolfo Rodríguez Saá fue gobernador de San Luis, presidente interino y candidato presidencial en 2003. Podría volver a intentarlo en 2015 o pactar con otros aspirantes del peronismo opositor.

  • Adolfo Rodríguez Saá , investido presidente el 23 de diciembre de 2001, ambicionaba permanecer en la primera magistratura hasta el fin del mandato a finales de 2003 o al menos a ser impulsado como presidenciable en los siguientes comicios, pese a que se había comprometido con sus aliados justicialistas a ser un presidente de transición y a convocar elecciones en un periodo inferior a tres meses. Con su anuncio de cesar los pagos ante los acreedores extranjeros y otras medidas como fijar un salario máximo y reducir privilegios a los funcionarios, Rodríguez Saá gozó de una efímera popularidad. Pero este deseo de permanecer en el cargo contra lo acordado y sus frenéticas medidas, que le ganaron la aprobación popular, serán precisamente las que provocarán un realineamiento en su contra de los sectores peronistas tradicionales, especialmente del PJ bonaerense controlado por Eduardo Duhalde. Tras constatar que había perdido sus apoyos en el partido, Rodríguez Saá regresó apresuradamente a San Luis, desde donde anunció su renuncia el 30 de diciembre de 2001 -una semana después de su investidura- alegando estar en una situación de desamparo. Sin embargo, al volver a su provincia Rodríguez Saá se alejó demasiado de la capital y foco político del país, error táctico que le impidió capitalizar su breve paso por la presidencia y lograr una movilización popular a su favor. En cualquier caso, a partir de su renuncia el carismático dirigente provincial empezó a fraguar su candidatura, ya fuera como precandidato en las primarias del PJ (finalmente canceladas) o como candidato independiente. Rodríguez Saá, al que las encuestas durante 2002 situaban como uno de los aspirantes mejor colocados, buscó tejer alianzas con sectores ideológicamente muy dispares (incluyendo personajes controvertidos como Aldo Rico, un antiguo cara pintada, o los dirigentes sindicales conocidos como “los gordos de la CGT“) y escogió como candidato a vicepresidente a Melchor Posse, un diputado de la UCR que será expulsado del partido a consecuencia de esto. El ticket Rodríguez Saá-Posse competirá bajo los lemas Frente Movimiento Popular, Unión y Libertad, con la intención de “restablecer un clima de paz, amor y armonía” en el país, tomando como modelo “los postulados de Yrigoyen y Perón”. La plataforma electoral contaba con 129 propuestas, demasiadas como para que alguien se leyera el programa completo. Rodríguez Saá era un líder popular al estilo tradicional del peronismo -sonriente, optimista y carismático- que declaraba su admiración por el presidente venezolano Hugo Chávez. Se presentaba con el aval de sus 18 años al frente de la provincia de San Luis, que presentaba unos niveles de equilibrio fiscal, empleo, escolaridad, ingreso por habitante y seguridad nacional por encima de la media nacional. Sin embargo esta gestión era también objeto de críticas, incluyendo acusaciones de caudillismo, nepotismo y corrupción, además de manipulación de la justicia y control absoluto de los medios de comunicación.
Casa Rosada, Despacho Presidencial - El presid...

Casa Rosada, Despacho Presidencial.  El presidente Néstor Kirchner recibe al expresidente de la Nación, Eduardo Duhalde.  Tras intentarlo con otros gobernadores peronistas, como De la Sota (Córdoba) o Reutemann (Santa Fe), Duhalde volcó su apoyo Kirchner, gobernador de Santa Cruz y notoriamente opuesto a Menem.

  • Por su parte, Eduardo Duhalde había llegado a la presidencia en los primeros días de 2002. Nada más asumir, hizo una promesa de difícil cumplimiento: “a los ahorristas se les devolverán sus depósitos en la moneda original en que los hicieron, si depositaron dólares se les darán dólares y si depositaron pesos se devolverán pesos”. Duhalde, quien había sido gobernador de Buenos Aires y en 1999 había disputado la presidencia a Fernando de la Rúa sin éxito, también aspiraba a finalizar el mandato y a presentarse a las elecciones previstas para octubre de 2003. Sus aspiraciones quedaron truncadas cuando agentes de la policía bonaerense asesinaron a dos militates piqueteros en junio de 2002 (la Masacre de Avellaneda), que se manifestaban en protesta por las difíciles condiciones de vida que padecía el pueblo argentino. Forzado por una opinión pública adversa, Duhalde tuvo que renunciar a postularse y adelantar al mes de abril la fecha de la convocatoria electoral. A a partir de ahí, concentró sus esfuerzos en evitar el triunfo de su archienemigo Carlos Menem en unas eventuales primarias del Partido Justicialista, en las que el expresidente partía como claro favorito. Valiéndose de su poder dentro del partido y mediante procedimientos de legalidad cuestionable, Duhalde consiguió cancelar la elección interna, permitiendo que los distintos precandidatos se presentaran de forma independiente. Al igual que Rodríguez Saá, Menem había agrupado a sus seguidores en una alianza electoral (Frente por la Lealtad) y quedaba por configurar la candidatura que tendría que encabezar un ‘delfín’ de Duhalde. Después de infructuosas negociaciones para encontrar un candidato adecuado (el más popular era el gobernador de Santa Fe Carlos Reutemann, quien declinó la oferta de Duhalde), finalmente será Néstor Kirchner, el relativamente desconocido gobernador de Santa Cruz, quien acabará postulándose por la alianza aún en construcción llamada Frente Para la Victoria (FPV). El apoyo del presidente Duhalde, de importantes dirigentes y del PJ bonaerense hizo que se considerara a Kirchner el candidato ‘oficial’ del peronismo, aunque es dudoso que se le pueda considerar un ‘delfín’ o un candidato vicario como se pensaba entonces -aparentemente, Duhalde llegó a decir de él que”me putea cada vez que puede”-. Con el inestimable apoyo de su esposa -la por entonces senadora Cristina Fernández será su jefa de campaña- Néstor Kirchner había manifestado anteriormente su interés en participar en la carrera electoral. Acérrimo detractor de Carlos Menem y de sus políticas (“es parte del pasado y de la exclusión social”), la plataforma económica de Kirchner hablaba de la “implementación de políticas neokeynesianas como motor de reactivación para salir de las depresiones económicas”. El candidato se comprometió a mantener en su puesto al ministro de Economía nombrado por Duhalde, Roberto Lavagna, que estaba bien valorado por la opinión pública y más tarde jugará un papel clave en la conducción económica del país antes de ser reemplazado en 2005 (levantamiento del corralito y canje de la deuda argentina). Su candidatura partió en desvantaja en las encuestas con respecto a las de los otros dos candidatos justicialistas y a la de Ricardo López Murphy, pero fue remontando a medida que logró consolidar un perfil nacional con la ayuda de destacados dirigentes territoriales*, o de líderes sociales influyentes en el conurbano bonaerense como el piquetero Luis D’Elia. Su compañero de fórmula era el por entonces secretario de Turismo y Deporte Daniel Scioli, el mismo que actualmente gobierna la provincia de Buenos Aires y aspira a suceder a la presidenta en ejercicio Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones de que tendrán lugar en octubre de este año.
* Aunque Jorge Capitanich, gobernador del Chaco, no pudo cumplir con lo prometido y Kirchner no arrasó en su provincia el día de las elecciones.
  • Carlos Menem saluda a sus seguidores desde el balcón del cuartel general de su campaña en Buenos Aires, el domingo 27 de abril.  (AP Photo/Fernando Massobrio-La Nacion)

    Carlos Menem saluda a sus seguidores desde el balcón del cuartel general de su campaña en Buenos Aires, el domingo 27 de abril. (AP Photo/Fernando Massobrio-La Nacion)

    Carlos Menem era sin lugar a dudas el candidato que desataba las mayores pasiones entre partidarios y detractores, es decir, era amado hasta la locura por unos e intensamente odiado por los otros. Nacido en 1930 en Anillaco (La Rioja) en el seno de una familia de inmigrantes sirios, Menem accedió a su primer cargo público de importancia cuando el año 1973 fue elegido gobernador de su provincia natal con el 67% de los votos. El golpe militar de 1976 truncó su primer mandato, pero tras el restablecimiento de la democracia en 1983 fue reelegido por dos periodos consecutivos. En 1988 disputó con éxito la interna del PJ contra Antonio Cafiero, un veterano discípulo de Juan Domigo Perón que por entonces ostentaba la gobernación bonaerense. Tras ser proclamado candidato del Frente Justicialista Popular, se impuso en las elecciones presidenciales de 1989 con un amplio margen sobre su rival de la UCR y sucedió en la primera magistratura a Raúl Alfonsín, al que tuvo que relevar de forma anticipada en medio de un grave proceso hiperinflacionario que hizo aumentar exponencialmente los índices de pobreza provocando desórdenes y saqueos.  En 1994 Menem y Alfonsín firmaron una serie de acuerdos (Pacto de Olivos) que desembocaron en una reforma constitucional, una de cuyas cláusulas permitió a Menem optar a la reelección. Carlos Menem volvió a arrasar en las elecciones de 1995, consiguiendo casi la mitad del voto popular. Durante el primer mandato, durante el cual se aprobó un indulto (1990) a los militares que permanecían en prisión por sus crímenes durante la dictadura, la administración Menem había implementado una serie de reformas económicas en la senda del llamado Consenso de Washington. Se ejecutaron duras políticas de ajuste -que le valieron la reprobación de parte del peronismo-, se privatizaron total o parcialmente multitud de empresas públicas (Entel, Aerolíneas Argentinas, red vial, ferrocarriles, canales de televisión, YPF y Gas del Estado), se redujeron aranceles y prohibiciones de importaciones y se estableció la libertad de precios. En 1991 el ministro de Economía Domingo Cavallo impulsó la famosa Ley de Convertibilidad del Austral, que establecía la paridad entre la moneda nacional argentina y el dólar estadounidense. La implantación de este régimen monetario -en vigor hasta 2002- respondía a la necesidad contener la inflación, cosa que se logró en los años suguientes (de 2314% en 1990 bajó a 3,9% en 1994). Sin embargo el nuevo tipo de cambio tuvo efectos perversos, ya que colocaba en desventaja a la industria nacional frente a los productos de importación. Al ser incapaces de competir, muchos centros industriales tuvieron que cerrar y el desempleo aumentó (6,9% en 1991, 18,3% en 1995). Por aquella época muchos argentinos comenzaron a endeudarse en dólares, lo que tendrá graves repercusiones cuando el sistema termine por estallar en el año 2001. A pesar de que en los primeros años se consiguió estabilizar la economía, desde 1994 el déficit público experimentó un aumento constante. Tanto la corrupción como un sistema tributario ineficiente contribuyeron al endeudamiento, al verse obligado el Estado a recurrir a créditos del exterior. Hacia 1996 había una situación de descontento provocado por el aumento de los índices de paro y pobreza (25%), la reforma del mercado laboral y el desmantelamiento de servicios sociales. En 1997 el PJ perdió las elecciones legislativas frente a la Alianza UCRFREPASO. Pese a todo, Menem deseaba optar a un nuevo mandato presidencial aunque la constitución de 1994 sólo permitía una reelección consecutiva. La Cámara de Diputados rechazó esta pretensión y Menem tuvo que entregar la banda presidencial al vencedor de las elecciones de 1999, el radical Fernando de la Rúa. A su salida de la Casa Rosada, Menem tuvo que afrontar varias causas judiciales. Fue detenido y puesto bajo arresto domiciliario en junio de 2001 acusado de contrabando de armas; en noviembre la Corte Suprema falló a su favor y el arresto se levantó. Anteriormente, varios familiares y colaboradores habían sido investigados por el juez español Baltasar Garzón por tráfico de drogas. Dotado de un innegable carisma popular, Carlos Menem instauró un estilo propio que algunos sociólogos categorizaron como la “farandulización de la política”. Durante la campaña, apeló a los sectores populares a la vez que buscó atraerse a los sectores más acomodados, alejándose de símbolos partidistas y centrando el mensaje en su persona -se puede comprobar en el vídeo electoral llamado ¡Vamos Menem!-. Su compañero de fórmula en el Frente por la Lealtad, candidatura a la que se alió la formación conservadora Unión del Centro Democrático (UCeDé), fue el gobernador justicialista de Salta Juan Carlos Romero. Entre otras cosas, el programa electoral hablaba de recuperar la confianza de la nación mediante una “revolución productiva” que implicaría una reformulación integral del sistema financiero y continuar con las reformas estructurales pendientes amén de profundizar en el proceso privatizador, así como insertar al país en el contexto de globalizción económica sustentada en la revolución tecnológica. Las encuestas previas colocaban a Menem en primer lugar en intención de voto para la primera vuelta, pero invariablemente le daban como perdedor en la segunda y con independencia de quién fuera su rival -incluso en el improbable caso de que este fuera el radical Moreau-. Menem no lo ignoraba e intentó contrarrestar el rechazo que generaba en amplios sectores de diversas formas, ya fuera cambiando a su equipo de asesores o prometiendo que si él ganaba no retornaría la convertibilidad. También vertió acusaciones sobre rivales como Rodríguez Saá, candidato con el que más tarde buscará en vano un acercamiento.

La desintegración del radicalismo:  Carrió, López Murphy y Moreau

El panorama de ruptura del tradicional bipartidismo argentino se completó con la tripleta de candidatos procedentes de la UCR. Bajo las siglas del centenario partido se presentó el entonces diputado Leopoldo Moreau, que ganó a su rival -el senador Rodolfo Terragno– unas elecciones internas que se calificaron de “intrincadas”, “vergonzantes” o directamente de fraudulentas. A la competencia se sumaron otros dos aspirantes: la diputada nacional por el Chaco Elisa Carrió, bajo las siglas de su propia agrupación que ya había concurrido en las legislativas de 2001; y Ricardo López Murphy, un economista que se desempeñó al frente de varias carteras en la desgraciada administración de Fernando de la Rúa y que también había fundado su propio partido partido político, de tendencia liberal, junto a otros miembros del ala derecha de los radicales.

  • Elisa Carrió había participado en la Asamblea Constituyente de 1994 a propuesta de Raúl Alfonsín, pese a que ella era opuesta al Pacto de Olivos. En 1995 fue elegida diputada representando a la UCR, mandato que renovó en 1999. En 2000 integró la Comisión de Asuntos Constitucionales. Cuando en marzo de 2001 se votó en la Cámara de Diputados otorgar poderes especiales al gobierno, medida a la que Carrió se opuso con vehemencia, decidió abandonar el bloque de la UCR y creó su propio partido: la Afirmación para una República de Iguales (ARI). En las legislativas de ese año, la nueva agrupación conformó una alianza electoral con otros grupos de centro izquierda que obtuvo 17 diputados y 1 senador. El movimiento encabezado por Carrió se definía cercano a la socialdemocracia europea, aunque no faltaban voces achacándole “permanentes concesiones a la demagogia” (informe del Real Instituto Elcano) o acusando a su líder de sustentar “un discurso fundamentalista”, a la par de estar imbuida por “delirios místico-religiosos” (Rodríguez Krauth). Para sus seguidores, en cambio, Carrió era un referente moral y una luchadora infatigable en la denuncia de los manejos de las administraciones de Menem, De la Rúa y Duhalde. Su cruzada personal contra la corrupción, durante la que sacó a la luz muchas irregularidades, le dio popularidad y la calificó ante la opinión pública como portavoz de un estado de ánimo: “Que se vayan todos”. En su candidatura a la presidencia Carrió estuvo secundada por Gustavo Gutiérrez, diputado del Partido Demócrata. La plataforma electoral de ARI preconizaba la refundación de la República Argentina, prometía declarar la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, cambios en el sistema tributario, negociar descuentos de hasta el 50% en la deuda, revisar de los contratos de transferencia o cesión de empresas públicas, así como una nueva regulación del mercado laboral. La campaña de Carrió contó con muy pocos recursos económicos.
  • Ricardo López Murphy (nacido en 1951) se licenció en la Facultad de Ciencias Económicas de Universidad Nacional de La Plata y obtuvo una maestría en el departamento correspondiente de la Universidad de Chicago. Fue nombrado ministro de Defensa en 1999, en la administración presidida por Fernando de la Rúa. En marzo de 2001 simultaneó por un breve periodo de tiempo las carteras de Economía y de Infraestructura y Vivienda, pero la impopularidad de sus planes de reducir un 5% el presupuesto en Educación movieron al presidente a solicitar su renuncia para reemplazarlo por Domingo Cavallo, quien de todos modos se empleó en aplicar drásticos recortes presupuestarios. En 2002 abandonó la UCR para fundar Recrear para el Crecimiento, partido con el que se presentará en las elecciones del año siguiente dentro de la alianza Movimiento Federal Recrear, acompañado por el senador por Salta Ricardo Gómez como candidato a vicepresidente. Calificado de “serio, metódico y tajante”, López Murphy rechazaba de plano ser tildado como un candidato conservador pero asumía de buena gana el calificativo de liberal, siempre y cuando este se refiriese al tipo de liberalismo que aboga por el respeto de los derechos humanos y por la igualdad de oportunidades. Sus detractores, sin embargo, decían que sus recetas económicas y sus propuestas en materia de seguridad pública en nada se diferenciaban de las de Menem. Entre las principales propuestas de López Murphy figuraban “reconstruir el Estado” a través de la recuperación de la confianza en las instituciones, una reforma que racionalizara el sistema impositivo, inversión y ahorro como solución al endeudamiento,  apertura al comercio exterior reduciendo barreras arancelarias y unificación de las políticas de seguridad. Su candidatura, que apelaba sobre todo a la clase media, fue subiendo en intención de voto en los meses previos a las elecciones, hasta el punto que se perfilaba como un posible aspirante a disputar el ballotage. Al parecer, en los dias previos a las elecciones López Murphy fue objeto de una campaña negativa por parte del gobierno y de los candidatos rivales, cayendo un 3% o un 4% en intención de voto.
  • Leopoldo Moreau tenía una difícil papeleta como candidato de una UCR que estaba atravesando la peor crisis de su historia. Se lanzó a la carrera por la presidencia con el senador radical Mario Losada como compañero de fórmula y bajo la consigna de Por una patria con trabajo, educación y democracia. Afirmaba no tener miedo a la derrota y se proclamaba como el único candidato elegido por el voto de los afiliados. En ningún momento las encuestas le concedieron alguna opción.

“Para un zurdo no hay nada peor que otro zurdo”

  • La izquierda argentina aparecía dividida y sin opciones reales de triunfo. Por el Partido Socialista, reunificado en 2002 después de que sus dos escisiones (PSP y PSD) hubieran integrado la Alianza, se presentó Alfredo Bravo -un maestro nacido en 1925 que había encabezado el PSD– acompañado por el diputado santafesino Rubén Giustiniani. Los socialistas habían concurrido a las legislativas de 2001 con ARI, pero diferencias dentro de la alianza liderada por Elisa Carrió condujeron a una ruptura. Por la alianza Izquierda Unida -integrada por el Partido Comunista (PCA) y el trotskista Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST)- se postuló Patricia Walsh, hija de un periodista desaparecido que se definía como peronista de izquierda. También se se sumó a la carrera el incombustible líder y fundador del Partido Obrero (PO, trotskista) Jorge Altamira, por entonces legislador de la ciudad de Buenos Aires. Completando la terna de zurdos, el Partido Humanista y el Partido Socialista Auténtico presentaron sus propias fórmulas presidenciales. Tanta fragmentación unida a la falta de renovación en las distintas dirigencias impedirán a la izquierda capitalizar el descontento social en las urnas.

Elisa Carrió

Elisa Carrió (Santiago Trusso)

Ricardo López Murphy

Ricardo López Murphy (Santiago Trusso)

La campaña electoral de 2003 fue descrita como “dinámica” e “intensa”, debido al alto número de aspirantes con posibilidades y a las cambiantes tendencias que reflejaban los estudios de opinión. Otros observadores consideraron que los principales candidatos en liza venían a ofrecer “más de lo mismo”, dadas sus trayectorias políticas y sus orígenes partidistas. Varias personalidades importantes se retiraron de la carrera electoral, entre ellos el empresario Mauricio Macri, el gobernador de Córdoba José Manuel De la Sota y el dirigente izquierdista Luis Zamora. A mediados de 2002, Elisa Carrió y Adolfo Rodríguez Saá parecían ir a la cabeza, mientras que Néstor Kirchner y Ricardo López Murphy no llegaban al 5% en la intención de voto. En los meses siguientes los dos primeros se estancaron o comenzaron a bajar, mientras que los dos últimos empezaron a remontar, especialmente cuando a partir de enero de 2003 Kirchner recibió el apoyo de Eduardo Duhalde. Por su parte, Carlos Menem siempre estuvo bien colocado en las encuestas y fue subiendo lentamente hasta ocupar el primer lugar.
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Ubicación de los candidatos en función de cómo los percibían los votantes. Los candidatos peronistas aparecen subrayados. (Carlos Gervasoni/CADAL)

Según un análisis de Carlos Gervasoni, la política electoral argentina habría quedado definida en tres ejes: peronismo-no peronismo, nueva políticavieja política e izquierda-derecha.  Dentro del peronismo, Menem era percibido por los votantes como un candidato de derechas y un representante de la vieja política, mientras que Kirchner y Rodríguez Saá eran ubicados a la izquierda del centro -un tanto sorprendente en el caso del último-. A pesar de ser gobernadores con una larga trayectoria y ejercer un estilo de gestión “personalista y hegemónico”, a Kirchner se le percibía como el exponente una cierta renovación y a Rodríguez Saá se le ubicaba en el centro del eje. En el campo radical, Moreau era ubicado en la vieja política y en el centro-izquierda, mientras que López Murphy y Carrió representaban la nueva política, el primero en la derecha y la segunda escorada a la izquierda.

Resultados:

Argentina 2003

Carlos Menem-Juan Carlos Romero (FPL-UCeDé) 24,45%
Néstor Kirchner-Daniel Scioli (FPV) 22,24%
Ricardo López Murphy-Ricardo Gómez Díaz (MFR) 16,37%
Adolfo Rodríguez Saá-Melchor Posse (FMP-UyL) 14,11%
Elisa Carrió-Gustavo Gutiérrez (ARI) 14,05%
Leopoldo Moreau-Mario Losada (UCR) 2,34%
Patricia Walsh-Marcelo Parrilli (Izquierda Unida) 1,72%
Alfredo Bravo-Rubén Giustiniani (PS) 1,12%
Jorge Altamira-Eduardo Salas (PO) 0,72%
El resto de los candidatos (9 de 18) sumó el 2,88%

En el mapa, candidatos vencedores por sección electoral. La dinámica electoral varió mucho de una provincia a otra, como se sugiere en este extenso estudio publicado en 2005 sobre la nueva política de partidos surgida en estas elecciones como consecuencia de la crisis política. A grandes rasgos, en el mapa se aprecia que Carlos Menem se impuso en el norte argentino excepto en Jujuy y Formosa, que cayeron del lado de Kirchner. El expresidente también venció en las provincias de Córdoba y Santa Fe. Néstor Kirchner dominó todo el sur argentino desde Tierra del Fuego hasta Río Negro. Con el apoyo del aparato del PJ, el candidato nacido en Río Gallegos se hizo con el primer puesto en la provincia de Buenos Aires, que es de largo el distrito electoral más importante del país.

Candidatos vencedores en el Conurbano boanerense (Saint Brendan's Island).

Candidatos vencedores en el Conurbano bonaerense (Saint Brendan’s Island).

Este triunfo se sustentó en los partidos (municipalidades) del Gran Buenos Aires, donde reside casi la cuarta parte del electorado argentino. En el total agregado del GBA, los resultados de los principales candidatos fueron los que siguen: Néstor Kirchner 28,43%; Carlos Menem 19,62%; Elisa Carrió 15,22%; Ricardo López Murphy 14,13%; Adolfo Rodríguez Saá 13,31%; Patricia Walsh 2,76%; Alfredo Bravo 1,18%; Jorge Altamira 0,91%; y Leopoldo Moreau 0,67%.

Carlos Menem en cambio se alzó con el primer puesto en muchos partidos de lo que podríamos llamar el cinturón exterior de la aglomeración bonaerense -tales como Pilar, Escobar o Zárate- así como en otros centros del interior provincial. Por su parte, López Murphy quedó primero en dos partidos del norte del Conurbano -San Isidro y Vicente López- y en la región de Bahía Blanca, al sur de la provincia.

Candidatos vencedores por sección electoral en la Capital Federal (Saint Brendan's Island)

Candidatos vencedores por sección electoral en la Capital Federal (Saint Brendan’s Island)

En la ciudad autónoma de Buenos Aires fue Ricardo López Murphy quien consiguió el mayor número de votos, venciendo en la mayoría de las secciones de la capital y obteniendo sus mejores registros en aquellas situadas al norte, las de mayor nivel de renta y tradicionalmente adversas para los candidatos peronistas. También se puede destacar que el candidato del MFR encabezó la votación en los departamentos capitales de Mendoza y Tucumán, además sus buenos resultados en la ciudad de Córdoba. Elisa Carrió se impuso en los centros urbanos de Rosario, Santa Fe y Mar del Plata, mientras que en la capital de la provincia bonaerense -La Plata- fue segunda a muy pocos votos de Carlos Menem, que quedó primero. Adolfo Rodríguez Saá se impuso en tres provincias (San Luis, Mendoza y San Juan) situadas en la región del Cuyo y en las secciones adyacentes de las provincias de Córdoba y La Pampa. En la provincia de Buenos Aires consiguió buenas votaciones en el noroeste, venciendo en ciudades medianas como Pergamino y Junín. Del desastroso desempeño de Leopoldo Moreau sólo se puede destacar que fue el segundo candidato más votado en el Chaco, a bastante distancia de Menem y con unas décimas de ventaja sobre Kirchner. A nivel provincial (ver tabla al final del post) hay que destacar el dominio abrumador que ejercieron los candidatos peronistas en sus provincias de origen: La Rioja (Menem), San Luis (Rodríguez Saá) y Santa Cruz (Kirchner). Por el contrario en otras provincias (Santa Fe y Neuquén, por ejemplo) hubo una disputa muy cerrada entre dos o más candidatos.

Menem renuncia

En los días posteriores, las encuestas para la segunda vuelta colocaban a Carlos Menem -el candidato más votado en la primera- a una distancia de Néstor Kirchner que oscilaba entre el 30% y el 40%. Kirchner estaba seguro de su triunfo y adoptó un perfil bajo, además de permitirse cursar visitas a los presidentes Lula da Silva y Ricardo Lagos como si ya hubiera sido elegido. Menem en cambio estaba inquieto y se lanzó a atacar a su rival, a la par que emprendía una frenética ‘limpieza’ de su entorno tratando de dar un cambio a su imagen. Tanto el resto de los candidatos como la mayoría de los medios de comunicación apoyaban explícita o implícitamente a Kirchner, ya fuera por considerarlo el ‘mal menor’ o por el deseo de subirse al carro del vencedor. Tanto adversarios como partidarios aconsejaron al expresidente renunciar a la segunda vuelta, ya fuera por evitar un gasto innecesario a las arcas públicas o por tratar de restar legitimidad a quien de todas formas estaba destinado a la presidencia, aduciendo que sólo tenía el respaldo del 22% de los argentinos. Tras unos días de incertidumbre, Carlos Menem tiró la toalla el 15 de mayo, afirmando en televisión que no estaba garantizada “la más plena y transparente legitimidad democrática” en el desempate previsto para días más tarde y Néstor Kirchner se convirtió de forma automática en presidente el dia 25.

Distrito Menem Kirchner López Murphy Rodríguez Saá Carrió Moreau
Capital Federal
16,05%
19,46%
25,85%
8,21%
19,86%
0,83%
Buenos Aires
20,40%
25,72%
15,83%
13,83%
15,30%
1,11%
Catamarca
49,52%
13,64%
11,63%
11,04%
3,56%
7,86%
Córdoba
28,42%
10,81%
21,61%
19,23%
11,22%
2,81%
Corrientes
35,02%
26,39%
11,62%
5,53%
10,27%
7,17%
Chaco
35,15%
19,14%
6,55%
4,78%
11,38%
19,62%
Chubut
18,66%
50,22%
8,39%
4,78%
10,97%
2,67%
Entre Ríos
29,77%
20,74%
14,37%
14,22%
12,09%
4,09%
Formosa
26,35%
41,11%
6,39%
9,26%
9,52%
3,78%
Jujuy
18,59%
42,42%
5,94%
17,96%
6,75%
4,04%
La Pampa
27,81%
17,77%
14,25%
20,50%
11,12%
2,92%
La Rioja
81,93%
6,25%
4,52%
2,97%
1,72%
1,41%
Mendoza
19,07%
9,66%
19,55%
36,76%
8,53%
1,24%
Misiones
38,91%
22,96%
8,68%
8,93%
9,17%
7,53%
Neuquén
25,02%
25,27%
16,92%
8,21%
17,06%
0,82%
Río Negro
17,53%
35,39%
15,46%
7,34%
14,94%
3,32%
Salta
44,80%
13,19%
19,44%
6,74%
8,29%
1,62%
San Juan
26,94%
20,25%
9,66%
35,68%
3,23%
1,07%
San Luis
2,29%
1,28%
3,52%
87,39%
3,38%
0,76%
Santa Cruz
7,10%
78,69%
3,91%
2,05%
4,98%
0,99%
Santa Fe
25,26%
16,11%
17,33%
8,55%
25,16%
1,61%
Santiago del Estero
41,65%
39,83%
6,50%
4,38%
3,31%
2,55%
Tucumán
31,36%
24,05%
19,22%
12,70%
7,70%
0,87%
Tierra del Fuego
21,80%
47,60%
7,32%
6,25%
12,45%
0,84%
Total Nacional 24,45% 22,24% 16,37% 14,11% 14,05% 2,34%
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3 Responses to Argentina 2003

  1. Pingback: Elecciones presidenciales argentinas de 2007: resultados por sección electoral | Saint Brendan's Island

  2. Martín says:

    Me estuve fijando, y en el partido de La Plata, Carrió quedó segunda detrás de Menem por sólo 17 votos!!!! (con “trampa” de Menem por acumulación de votos de otros partidos políticos -el famoso artículo-).
    Los resultados para la prov. de Buenos Aires, excluyendo el conurbano, fueron:
    Menem 22.54% (+600.000 votos)
    Néstor 22.43%
    López Murphy 19.27% (+500.000 votos)
    Carrió 16.07%
    Adolfo R. Saá 15.28%
    En sexto lugar quedó la UCR, con el 1.87% de los votos, superando a “Alianza Izquierda Unida” que sacó el 1.61%, quedando séptima.

    Interesantísimo y valiosísimo trabajo!!! Gracias!!

    PD: El link https://gvpt.umd.edu/calvo/calvo-escolar-final-completo-mayo-30.05.pdf no anda

    • Sí, Carrió y Menem virtualmente empataron en La Plata.
      El estudio sobre las dinámicas provinciales del voto lo encontré buscando en internet y está datado hace 11 años; lo más probable es que el link haya caducado. Lo único que recuerdo ahora es que era de un profesor argentino con residencia en una universidad estadounidense (tal vez en Texas). Hace bastante tiempo que escribí este post.
      Gracias por el aporte y por comentar 🙂

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