Colombia 2014: Primera Vuelta

El domingo 25 de mayo tuvo lugar la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, que estuvo precedida de las elecciones legislativas celebradas en marzo. El debate en la campaña ha estado centrado principalmente en las conversaciones entre representantes del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), impulsadas por el presidente en ejercicio, Juan Manuel Santos, y cuyo objeto es buscar una salida negociada al conflicto armado colombiano cuyos orígenes se remontan a los años 60, con el antecedente del sangriento periodo de guerra civil desatado tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y conocido como La Violencia. Asimismo en los últimos días el escándalo desatado tras la publicación de un video, en el que se veía al candidato Óscar Iván Zuluaga hablando con un hacker acusado por la Fiscalía de interceptar ilegalmente las conversaciones de los negociadores del gobierno en La Habana, ha traído consigo una buena dosis de polémica y de acusaciones cruzadas entre candidatos rivales.
 

Breve apunte sobre el proceso de paz

Un cable filtrado por Wikileaks y divulgado por el diario español El País fechado el 5 de enero de 2010, reveló que en los años finales del mandato de Álvaro Uribe (en ejercicio entre 2002 y 2010) las autoridades colombianas habían tanteado en secreto a la guerrilla con el objeto de ” generar un clima de confianza y preparar unas hojas de ruta que condujeran al final de la violencia”. En 2011 el gobierno de Juan Manuel Santos promulgó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, a la vez que el presidente manifestó a la guerrilla su intención de retomar las discusiones. Las conversaciones que han tenido lugar en La Habana están centradas en cinco puntos: 1) desarrollo agrícola, 2) participación política, 3) fin del conflicto 4) solución al problema de la producción y tráfico de drogas ilícitas, y 5) reparación a las víctimas. Se han discutido, llegando a acuerdos totales o parciales, los puntos primero, segundo y cuarto; los puntos tercero y quinto siguen pendientes de discusión. Si bien estas conversaciones suponen para muchos la esperanza de superar un prolongado periodo de violencia en el país, que vive desde hace mucho tiempo inmerso en la rutina de la guerra, a medida que se han ido extendiendo en el tiempo ha ido creciendo el escepticismo en la opinión pública. Las encuestas, que reflejan en buena parte el estado de la opinión en las grandes ciudades, señalan que hace dos meses la paz era el tercer asunto de mayor importancia para los colombianos, para bajar al sexto un mes más tarde. El conflicto, que se desarrolla principalmente en zonas rurales y apartadas, es visto con distancia por la gente que vive en las ciudades. Por otra parte, décadas de actividad armada han desarrollado una profunda animadversión hacia las FARC entre la población, una de cuyas consecuencias es que las clases medias urbanas han virado hacia la derecha.

La violencia ha dejado un balance de 220000 muertos y 5,5 millones de desplazados internos -el 12% de la población del país- desde las zonas rurales afectadas por el conflicto hacia los arrabales de las grandes ciudades. Los responsables de esta catástrofe humanitaria son los actores armados del conflicto; los campesinos son obligados a abandonar sus tierras y posesiones o bien por la guerrilla -que invita a irse a las familias que se niegan al reclutamiento forzoso de alguno de sus miembros-, o bien por los grupos paramilitares -aliados con terratenientes locales, han expropiado ilegalmente millones de hectáreas de tierra-. Existe además una compleja interacción entre los grupos armados -la guerrilla, los paramilitares y las bandas criminales de nuevo cuño llamadas Bacrim, que en muchos casos son la continuidad de grupos paramilitares tras su desmovilización formal durante el mandato de Uribe- e intereses vinculados al narcotráfico y la minería ilegal, actividades que constituyen una de sus principales fuentes de ingreso y causan más desplazamientos. La ley aprobada por Santos pretendía resolver la situación de los desplazados permitiendo el regreso de las familias que lo desearan a su lugar de origen restituyendo sus propiedades, pero la percepción general parece ser que sus efectos han sido limitados y no ha evitado nuevos desplazamientos de población.

Si bien el presidente Santos ha ligado su futuro político al éxito de estas negociaciones aún inconclusas, recibe críticas desde distintos frentes. La principal oposición viene por parte de los partidarios del ex presidente Uribe, que acusan a Santos de haber claudicado ante la guerrilla e  incluso llegan a decir que quiere implantar una suerte de régimen castro-chavista. El cadidato Zuluaga declaraba:  “Las negociaciones llevan casi dos años y no se ven resultados concretos. Por el contrario, las FARC siguen reclutando niños, asesinando policías, soldados y extorsionando a los comerciantes. Los colombianos no creen en este proceso de paz y sus problemas inmediatos se relacionan con la inseguridad urbana, la educación, el desempleo y la inequidad social”. Por otra parte, desde el bando de los partidarios del proceso la principal crítica que se le hace al presidente es no haber sabido vender la paz con la suficiente convicción, a la vez que se acusa al ex presidente Uribe de desarrollar “una estrategia malintencionada de alborotar el odio y reivindicar que la mejor solución es la militar para no entregar el país al narcoterrorismo”, en palabras del analista Juan Carlos Palou.

Crecimiento vs desigualdad

La economía colombiana ha crecido durante el mandato de Santos a un ritmo del 4,7% anual. A comienzos de este año, el ministro de Industria, Comercio y Turismo Santiago Rojas Arroyo declaraba que “la nueva Colombia es un modelo de apertura al mundo” que ofrece grandes oportunidades de negocio, destacando especialmente los sectores minero y energético. También enfatizó el atractivo de una clase media en expansión que supone el 27% de la población ahora, aunque se prevé que para 2020 llegará a incluir al 37% de los colombianos. La tasa de desempleo actual es del 9% (12,5% en 2010), lo que supone en palabras del ministro que “sigue alta, pero continuará bajando”, y la inflación sólo es del 2,3%. La buena salud de los indicadores macroeconómicos de la cuarta economía latinoamericana es alabada por el FMI.

Sin embargo, hay un indicador que apenas ha variado en Colombia en los últimos años: la desigualdad. Según la clasificación del Banco Mundial, Colombia es uno de los países más desiguales del mundo por delante de Brasil y Chile, dos economías latinoamericanas que suelen señalarse como ejemplos de disparidad de ingreso. El índice de Gini de Colombia era el 55,9 en 2010, con un descenso muy suave en la última década (58,7 en 1999 y 2000); según un informe del CEPAL que cita estadísticas oficiales, en 2012 el 32,9% de la población estaba en situación de pobreza y el 10,4% vivía en la indigencia. La mitad de la fuerza laboral colombiana tiene un empleo informal, lo que supone menor recaudación de impuestos y menos cotizaciones en la seguridad social sanitaria y el sistema de pensiones. La diferencia de ingresos de estos trabajadores con los que tienen un empleo formal es enorme y además están desprotegidos de cara a su jubilación.

Antes de que estallara el escándalo de la conversación entre el candidato Zuluaga y el hacker, la educación fue un asunto de debate en la campaña. Una asesora en política educativa resumió el estado actual de las cosas diciendo que “no tenemos la educación que necesitamos para la economía que queremos” y es que el sistema educativo “perpetúa las desigualdades” porque “la educación superior de calidad se concentra en un grupo selecto que tiene los ingresos más altos”.

Existe además una enorme brecha entre las ciudades y el campo, donde se concentran la pobreza y la guerra. En 2013 hubo un paro nacional agrario motivado por las diferencias con el gobierno en el coste de insumos agrícolas, los precios de compra para la exportación poco ventajosos para los agricultores colombianos y la prohibición del uso de semillas nacionales en lugar de comprar semillas extranjeras (medida contemplada en el TLC con Estados Unidos). Las protestas dejaron un saldo de 12 muertos, 485 heridos y 4 desaparecidos según fuentes sindicales. En 2014 se convocó otro paro que el presidente trató de desactivar acordando medidas con los representantes del sector.

Las grandes oportunidades de negocio e inversión en los sectores minero y energético de las que hablaba el ministro se traducen en concesiones de explotación. A menudo las compañías mineras han entrado en conflicto con las comunidades locales, hasta el punto que en el municipio de Piedras (Tolima) se celebró un referéndum para expresar el rechazo popular a las actividades de Anglogold Ashanti, una compañía global dedicada a la extracción de oro, plata y óxido de uranio con sede en Johanesburgo. En febrero comenzaron las protestas ciudadanas en Piedras, motivadas por el temor a que las prospecciones en busca de oro dañaran un acuífero local. Drummond, una minera estadounidense, acaparó críticas y titulares negativos tras un vertido de carbón en la bahía de Santa Marta a comienzos de este año. El año 2013 fue malo para el sector, los beneficios bajaron debido a la crisis europea y desaceleración de la economía china e incidentes como el de Drummond han dañado la reputación de las compañías, que temen la proliferación de consultas populares por todo el país.

 

Santismo vs Uribismo

La polarización de la  política colombiana entre partidarios y detractores del proceso de paz está personificada en Juan Manuel Santos, presidente en ejercicio, y en Álvaro Uribe, su antecesor en el cargo. Esto por supuesto no es más que es una simplificación, porque los partidarios de la paz en las filas de la izquierda, los verdes y los progresistas son muy críticos con el presidente en políticas económicas y sociales además de ser muy activos en la denuncia de la corrupción y las prácticas clientelares. Esta confrontación entre santistas y uribistas podría resultar extraña o paradójica para cualquier observador externo si se tiene en cuenta que Santos durante la presidencia de Uribe ocupó la cartera de Defensa (uno de los pilares de la llamada Seguridad Democrática), que es uno de los fundadores del PSUN (también conocido como Partido de la U y creado como una agrupación de partidarios de Uribe procedentes de las filas liberales) y que fue elegido en el supuesto de que iba a ser un mero continuador de las políticas del ex presidente. Sin embargo, a poco de tomar posesión se vio que el presidente Santos, que es ante todo un hombre pragmático, iba a tener una agenda propia. Significativamente, uno de los primeros hitos de su periodo fue promover una distensión con Venezuela, cuando Chávez aún dirigía el país vecino.

El bando santista está agrupado en la coalición llamada Unidad Nacional, compuesta por el Partido de la U del presidente Santos, el Partido Liberal Colombiano y el Partido Cambio Radical dirigido por Germán Vargas Lleras, candidato presidencial en 2010 y a vicepresidente en esta ocasión. Esta coalición ha sido calificada como de “unión liberal” (tanto Santos como Vargas Lleras proceden del liberalismo; también Uribe) y podría ser vista en cierto modo como una recomposición en torno a Santos del espacio que ocuparon en su dia los liberales, antes de que el sistema de alternacia bipartidista con el Partido Conservador se empezara a quebrar a finales de los 90. Los partidos colombianos son de difícil clasificación ideológica, pero se puede definir a Santos (confeso admirador de la ‘Tercera Vía’ de Tony Blair) y la U como vagamente de centro-derecha, los liberales están aproximadamente en el centro (el partido está dividido en varias facciones, desde el centro-derecha hasta progresistas lindando con la izquierda) y Cambio Radical en algún lugar entre la U y los actuales seguidores de Uribe (Vargas Lleras defendía una línea más dura frente a las FARC que Santos).

Los uribistas, situados ideológicamente en la derecha y más partidarios de una solución militar al conflicto (que en su visión no existe; en declaraciones de su candidato al portal político La Silla Vacía, sólo hay una amenaza terrorista), están agrupados en un partido de nueva creación llamado Centro Democrático, cuyo nombre completo incluye el famoso emblema del ex presidente: “Mano Firme, Corazón Grande”. En octubre de 2013 Óscar Iván Zuluaga, ministro de Hacienda con Uribe, fue elegido candidato presidencial en la convención del Centro Democrático superando a Francisco Santos Calderón (Pacho Santos, como es familiarmente conocido, es primo de Juan Manuel Santos) y a Carlos Holmes Trujillo, más tarde designado compañero de fórmula de Zuluaga. Pacho Santos, quien fue Vicepresidente de la República de Colombia en el segundo mandato de Uribe (2006-2010), se resintió de esta derrota y se acercó a la candidata del Partido Conservador. Sin embargo las aguas parecen haber vuelto a su cauce y Pacho Santos está haciendo una activa campaña en Bogotá, ciudad en la que es bastante popular y de la que se rumorea que será el candidato uribista a la alcaldía. El Centro Democrático tuvo su bautismo electoral en los pasados comicios legislativos, en los que Álvaro Uribe encabezó la lista cerrada al Senado de la República. El partido obtuvo el segundo lugar en la votación para la Cámara Alta con 19 curules (escaños) de un total de 102 y a corta distancia del Partido de la U. En las elecciones a la Cámara de Representantes el resultado no fue tan prometedor, consiguiendo 12 asientos de 166 y quedando en 5º lugar por detrás de los tres partidos de la Unidad Nacional y del Conservador. Las causas de la diferencia entre un resultado y otro se pueden encontrar en que Uribe, que arrastra muchos votos, encabezaba una de las dos listas, mientras que el resto de las listas del CD estaba compuesto por gente poco conocida aunque ideológicamente muy cohesionada en torno al ex presidente. Por otra parte, al ser un partido de reciente creación, carecía de las maquinarias regionales* de captación de voto con las que cuentan otros partidos más asentados y además concentró los recursos de su campaña en la lista del Senado.

*En Colombia juegan un papel importante las redes clientelares que tejen los congresistas que representan a las regiones, que negocian inversiones para sus comunidades a cambio de su apoyo al gobierno de turno. Recientemente un ministro ha acuñado con éxito el término ‘mermelada’ para nombrar a estas prácticas.

¿Convidados de piedra?

El Partido Conservador Colombiano, que es uno de los dos partidos tradicionales del país junto al Partido Liberal, eligió candidata por abrumadora mayoría a Marta Lucía Ramírez en una convención celebrada en enero de este año. La filas conservadoras han estado divididas en los últimos tiempos entre los partidarios de Santos, los de Uribe y aquellos que querían preservar la identidad del partido y presentar una candidatura propia. Ramírez, que ha sido ministra en los gobiernos de Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, fue elegida por las bases de su partido en contra de la opinión de destacados dirigentes regionales y congresistas, como el veteranísimo senador Roberto Gerlein. La candidata estaba considerada próxima al bando uribista; significativamente, fue ministra de Defensa entre 2002 y 2003 y redactó el primer documento de Política de Seguridad de la administración de Uribe, aunque diferencias de criterio provocaron su salida repentina del ministerio. Se la considera una tecnócrata cercana a la también ex ministra y varias veces candidata Noemí Sanín, fue una ministra con un alto nivel de aprobación popular y  se presentó con éxito al Senado en la lista del Partido de la U tras aceptar una oferta de Santos, abandonándolo en 2009 para reingresar en las filas conservadoras. En las elecciones legislativas de 2014 el Partido Conservador obtuvo el tercer lugar en el Senado (19 asientos) y en la Cámara de Representantes (27), poniendo de manifiesto una notable implantación a lo largo del país y el tirón electoral de algunos de sus caudillos regionales (entre otros, el mencionado senador Gerlein o la senadora Myriam Paredes).

El Polo Democrático Alternativo, que es la principal fuerza de la izquierda colombiana, escogió como candidata a su presidenta Clara López Obregón. El partido ha venido atravesando una crisis interna desde la salida por diferencias orgánicas e ideológicas de su candidato presidencial en 2010, Gustavo Petro, para fundar el Movimiento Progresistas y conquistar en las elecciones de octubre de 2011 la alcaldía de Bogotá que había detentado hasta entonces el PDA. Ese mismo año, el escándalo asociado con la suspensión del alcalde Samuel Moreno dañó seriamente al Polo en la capital colombiana, uno de sus principales bastiones electorales. Clara López sería designada alcaldesa provisonal de Bogotá ejerciendo entre junio y diciembre de 2011 y obteniendo buenos niveles de aprobación popular antes de ser relevada por Petro. La candidata del PDA es sobrina del ex presidente Alfonso López Michelsen y del pintor Alejandro Obregón. Estudió economía en Harvard y, de regreso a Colombia, militó inicialmente en el Nuevo Liberalismo, corriente política que lideraba Luis Carlos Galán (asesinado en 1989), siendo elegida concejala en Bogotá en las filas de ese movimiento. Posteriormente ingresó en la Unión Patriótica, el partido de izquierda fundado en 1985 al calor del fallido proceso de paz durante la administración de Belisario Betancur. En 1988 sería candidata a la alcaldía de la capital; en los noventa fue asesora de la presidencia de la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución de 1991 y ocupó otros cargos de asesoría en varios ministerios. Preside el Polo desde 2012. La compañera de fórmula de Clara López es la actual dirigente de lo que queda de la Unión Patriótica, Aída Avella. Militante comunista, Avella ha vivido exiliada 17 años en Suiza al estar amenazada su seguridad en Colombia. Casi desde su fundación, muchos cargos electos de la UP (se estima que más de 3000) han sido asesinados, presumiblemente por elementos vinculados al narcotráfico y a bandas paramilitares. Esta campaña de asesinatos -en la que cayeron sus candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa y el estigma de ser el partido de las FARC, mermaron tanto a sus bases como sus posibilidades electorales. Un fallo del Consejo de Estado devolvió la personería jurídica al partido en 2013, reconociendo que esa matanza de cuadros le impidió concurrir a las elecciones y obtener representación. La UP se presentó a las elecciones legislativas de marzo con escaso éxito y sin llegar al 1% de los votos para la Cámara de Representantes; varios candidatos del partido figuraron en las listas al Senado de la Alianza Verde sin ser elegidos. Al PDA tampoco le fueron bien las cosas en las legislativas (6 senadores y 3 representantes), si descontamos el voto personal al senador Jorge Robledo y al candidato Iván Cepeda. Tras un debate interno en seno del Polo, se decidió unir fuerzas con la UP y ambos partidos inscribieron a última hora una candidatura conjunta.  

La Alianza Verde, producto de la fusión en septiembre de 2013 del Partido Verde con el Movimiento Progresistas de Gustavo Petro, eligió como candidato al ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa* en unas primarias abiertas a la ciudadanía que se celebraron simultáneamente con las elecciones legislativas. Los resultados de estos comicios fueron paradójicos, por una parte las primarias fueron un éxito rotundo de participación con más de 4 millones de votantes, de los que algo más de 2 millones fueron para Peñalosa. En cambio las elecciones legislativas fueron decepcionantes en su conjunto (6 senadores y 5 representantes), aunque supusieron un éxito personal para algunos candidatos como la analista política Claudia López, quien superó en la votación al conocido dirigente progresista Antonio Navarro Wolff y posteriormente fue nombrada coordinadora programática de la campaña. Tanto Enrique Peñalosa como Gustavo Petro, del que el primero ha sido un firme opositor, son figuras controvertidas. Ambos compitieron entre sí en las elecciones de 2011 a la alcaldía de Bogotá en las que Petro resultó vencedor. Peñalosa, candidato del Partido Verde, fue apoyado en la contienda por Álvaro Uribe. El polémico acercamiento del ex-alcalde con el ex-presidente tuvo malas consecuencias para el candidato -que decayó en las encuestas y finalmente perdió aquellas elecciones-, además de provocar la salida del partido de Antanas Mockus -otro antiguo titular de la alcaldía y candidato verde en 2010- un aluvión de críticas y la animadversión de muchos dirigentes de su partido, tanto los vinculados a Petro como los partidarios de Mockus en el antiguo Partido Verde. Como consecuencia, muchos se mostraron reacios a secundar la campaña de Peñalosa, una vez que hubo derrotado a los senadores Camilo Romero y John Sudarsky en la consulta interna, por considerarlo un peón de Uribe. Sin embargo, tras el éxito en las primarias, el candidato de la Alianza Verde tuvo su momentum (“Peñalosa resurge de entre las cenizas”, titulaba Semana) y se perfilaba en las encuestas como el principal aspirante a disputar a Santos la segunda vuelta. Escogió como compañera de fórmula a la independiente Isabel Segovia, una experta en temas educativos, e imprimió a su campaña un tinte ‘antipolítico’ centrado en la gestión. También se esforzó en apartar de sí la etiqueta de uribista apoyando explícitamente las conversaciones de paz y reclutando para su campaña a una acérrima detractora de Uribe notoria por su denuncia de las ramificaciones de la parapolítica durante la administración del expresidentela senadora electa Claudia López. A medida que avanzó la campaña, los estudios de opinión detectaron que iba siendo rebasado por el resto de candidatos, en particular por Zuluaga.

*Enrique Peñalosa, que en tiempos militó en las filas liberales y al que algunos consideran un prototipo de político independiente colombiano, es también difícil de etiquetar ideológicamente. Se le describe como un centrista escorado a la derecha en temas económicos y de seguridad y a la izquierda en cuestiones como el transporte y el espacio público. Su gestión en la alcaldía de Bogotá es considerada exitosa por muchos y se dice que logró cambiar la ciudad en los tres años de su mandato (1997-2000), durante el cual se inició la construcción del sistema de transporte masivo de la capital conocido como Transmilenio.

Petro, Ordóñez y Santos

En su corta existencia, la Alianza Verde ha estado lastrada tanto por el enfrentamiento entre sus distintos sectores como por las repercusiones del complejo affaire judicial en torno al alcalde Petro, desencadenado tras la controvertida decisión del Procurador General Alejandro Ordóñez de destituir al regidor e inhabilitarle por 15 años por “vulnerar el principio de libertad de empresa” y “poner en riesgo el medio ambiente y la salud humana de los habitantes de Bogotá”. Petro decidió no renovar la concesión de la recogida de basuras de la capital a las empresas privadas que venían detentándola, asumiendo el servicio una empresa pública. A finales de 2013 Bogotá vivió lo que Petro reconoció que fue “un caos de basuras durante tres días”, en los que las calles de la ciudad estaban llenas de desperdicios sin recoger. Para el alcalde aquello fue producto de un boicot orquestado por las compañías que antes prestaban el servicio;  otros opinan que fue un error grave de gestión. Ordóñez es un hombre profundamente conservador, tanto en ideología como en convicciones religiosas, y se le considera muy próximo a Uribe. Sus detractores alegan que su fallo ha sido políticamente motivado y mucha gente, no sólo los partidarios de Petro, considera que la sanción ha sido muy desproporcionada en relación con la falta que se le atribuye al alcalde. A pesar de los numerosos giros que ha dado el caso, Petro sigue detentando el bastón de mando en la capital después de ser reemplazado temporalmente por el liberal Rafael Pardo. Bogotá vive una situación política muy convulsa como consecuencia del lío judicial desatado tras el fallo del procurador. Dos semanas antes de la primera vuelta Gustavo Petro decidió, para sorpresa general, apoyar la candidatura de Santos. El presidente se comprometió, en caso de ser reelegido, a aplicar a nivel nacional algunos puntos de la plataforma del alcalde para la capital (Bogotá Humana): garantizar el suministro gratuito de agua para los más desfavorecidos, aplicar un programa de salud preventiva y extender la jornada escolar.

Resultados de la votación

El desenlace de la primera vuelta colocó al candidato del Centro Democrático a la cabeza de los aspirantes a la presidencia y dejó en una situación comprometida la reelección del presidente. Según las cifras del preconteo, el resultado de la votación fue el siguiente:
Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático) 29,25%
Juan Manuel Santos (Unidad Nacional) 25,69%
Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador) 15,52%
Clara López Obregón (PDA/UP) 15,23%
Enrique Peñalosa (Alianza Verde) 8,28%
Votos en Blanco 5,99%
No habiendo alcanzado ningún candidato la mayoría de los votos, Zuluaga y Santos disputarán la Segunda Vuelta el 15 de Junio

Resultados de la primera vuelta por municipio

Colombia 2014: Primera Vuelta

 

En la entrada anterior hay publicado un mapa con los resultados por departamento de las legislativas de marzo. Se puede observar que Zuluaga venció en el centro del país, tanto en la mayor parte de la Región Andina  -especialmente en los departamentos de Huila, Tolima y Cundinamarca– como en el eje cafetero, el departamento de Antioquía -cuya cabecera es Medellín y de donde procede Álvaro Uribe-, el piedemonte y los Llanos Orientales. Los municipios donde Santos tomó la delantera están agrupados principalmente en la Región Caribe, desde La Guajira hasta Urabá, en toda la costa del Pacífico, en la sección del Valle del Cauca en torno a Cali, el Putumayo y al E y SE de la extensa Amazonia colombiana. Según el interesante y detallado análisis con cartografía publicado por el Observatorio de Procesos Electorales, hay una correlación entre los resultados de Santos y Zuluaga y los de la Unidad Nacional y el Centro Democrático en las elecciones legislativas, aunque los resultados de Santos estuvieron por debajo de los resultados de su coalición y de forma notable en el Caribe, donde la participación fue bajísima -abisal en algunos municipios como Uribia, donde no votó ni el 10% del censo-. Por el contrario el desempeño de Zuluaga superó el registro de su partido en marzo, tanto en las regiones más uribistas del centro como en el Caribe (venció en Cartagena de Indias y Montería), el Pacífico o el Valle del Cauca, con algunas excepciones locales como Bogotá (Uribe sacó el 24% con su lista al Senado; Zuluaga el 22%), la Sabana, los centros urbanos de Boyacá y el departamento de Nariño, donde Santos fue el claro vencedor. El análisis destaca que la divergencia entre los resultados tiene bastante relación con una participación diferenciada regionalmente según el tipo de elección; las regiones donde los partidos de la coalición santista tienen una potente estructura de captación de voto participaron más en las legislativas, mientras que las uribistas del centro del país lo hicieron en mayor medida en la elección del domingo y además Santos perdió votos en los departamentos andinos. Si se compara este mapa con el mapa por municipio de la primera vuelta de 2010, se puede constatar cuán distinta es la distribución del voto al candidato Santos.
Las dos mujeres que compitieron en estas elecciones tuvieron un buen resultado, superando el 15% cada una de ellas. Marta Lucía Ramírez fue la candidata más votada en los municipios de la sabana bogotana, en el departamento de Cundinamarca, encabezando la votación entre otras localidades en Zipaquirá y Chia, junto a la capital. También veció en varios municipios situados en el departamento de Boyacá, en el Valle del Cauca y en la región de los Santanderes. En la capital, donde los conservadores son comparativamente más débiles, la candidata conservadora quedó quinta pero consiguiendo un apreciable 14,9% de los votos. Clara López obtuvo un gran resultado en Bogotá, donde quedó segunda con más del 20% de los votos y por delante de Santos, que fue tercero. La alianza del presidente con el alcalde Petro (o el petrosantismo, que fue una de las sensaciones de los días previos a la elección) no se tradujo en un buen resultado de Santos en la capital. La candidata del Polo venció con más del 30% en Barrancabermeja (Santander) -un municipio de más de 200 mil habitantes que alberga la refinería más grande de Colombia-, en las principales ciudades de Boyacá incluyendo Tunja, la capital del departamento, y también fue la candidata más votada en la ciudad fronteriza de Ipiales (Nariño), que forma una conurbación con la ciudad ecuatoriana de Tulcán. La candidatura de López ha obtenido la segunda mejor marca histórica de la izquierda colombiana apoyada en los buenos resultados que ha conseguido en las ciudades y en zonas afectadas por los paros agrarios; sin embargo hay que constatar que Petro lo hizo mucho mejor en el Caribe en la elección de 2010 (y, por el contrario, mucho peor en Bogotá, Medellín y otros centros urbanos) En ciertos municipios especialmente afectados por el conflicto con la guerrilla donde Petro venció en 2010 (La Uribe, Túquerres, Valle del Guámez y otros) el candidato más votado esta vez fue Santos. El presidente también venció en lugares donde en 2010 tomó la delantera su principal competidor de entonces, Antanas Mockus, por ejemplo en Buenaventura (Valle del Cauca). Esta ciudad está situada en la costa del Pacífico y es el principal puerto exportador del país,  casi el 90% de su población es afrocolombiana y en los últimos años ha vivido una epidemia de asesinatos relacionada con la implantación local de varias bandas criminales (Bacrim). Un informe de HRW reveló cifras aterradoras de desplazamientos, desapariciones y desmembramientos. Citando una entrevista al director de la ONG en el diario El País de Cali, el mundo se enteró de que “hay un puerto sumergido en el miedo”.
La fórmula de Enrique Peñalosa no logró vencer en ningún municipio del país (si lo hizo en algunos consulados, ver más abajo). El mejor resultado del candidato de la Alianza Verde fue en la ciudad de Bogotá, donde quedó en 4º lugar con el 16% de los votos. Tampoco venció en ninguna localidad de la capital y en 2 de las 3 ganadas por Mockus en 2010 (Teusaquillo y Barrios Unidos, donde predomina la clase media) quedó por detrás de Santos aunque superando el 20%. Peñalosa lo hizo mejor en las dos localidades más ricas, Usaquén (25,5%) y Chapinero (23,5%), donde quedó segundo detrás de Zuluaga, obteniendo sus peores registros en el sur (7% en Ciudad Bolívar). De las 20 localidades bogotanas, el presidente salió como el candidato más votado en 4 (mejor resultado en La Candelaria con el 25%). Zuluaga ganó en 7 localidades y sus mejores resultados se dieron por una parte en las dos localidades con mayor nivel de renta situadas al NE y por el otro en Usme y Ciudad Bolívar, dos de las localidades más pobres del sur. Clara López quedó primera en 9 localidades, además del puesto de Corferias. Sus porcentajes de voto -descontando la localidad rural de Sumapaz, donde arrasó con el 68,3%- oscilaron entre el 24,7% de San Cristóbal y el 12,1% de Usaquén. Por su parte, los porcentajes de Marta Lucía Ramírez estuvieron entre el 19,8% en Usme y el 8,85% en Teusaquillo, con una distribución más o menos inversa a la de Peñalosa.
En Piedras (Tolima), el municipio que celebró el referéndum sobre las actividades mineras, el voto en blanco superó el 50% de los sufragios emitidos.

Resultados por departamento

Colombia 2014: Primera Vuelta

Voto en las principales ciudades

 
Zuluaga
Santos
Ramírez
López
Peñalosa
Bogotá
22,09%
18,08%
14,94%
20,41%
15,99%
Medellín
39,52%
10,20%
19,45%
16,18%
6,47%
Cali
18,31%
23,99%
18,72%
20,48%
11,89%
Barranquilla
21,82%
37,89%
9,83%
16,68%
8,04%
Cartagena
30,07%
24,92%
8,75%
20,14%
9,92%
Cúcuta
26,94%
28,43%
21,70%
8,78%
8,35%
Soledad
18,41%
45,09%
8,65%
17,60%
5,34%
Ibagué
37,10%
16,78%
13,35%
14,91%
11,31%
Bucaramanga
23,49%
25,08%
17,57%
17,71%
9,68%
Soacha
24,51%
19,69%
20,29%
21,14%
7,58%
Santa Marta
24,58%
38,23%
11,23%
15,46%
5,96%
Pereira
27,92%
19,56%
20,10%
14,47%
11,28%
Villavicencio
38,30%
13,64%
19,54%
16,27%
7,75%
Bello
30,26%
12,99%
22,55%
18,78%
6,56%
Valledupar
27,00%
39,98%
9,59%
12,22%
6,54%
Pasto
15,83%
35,18%
12,47%
24,44%
7,35%
Montería
40,32%
31,50%
11,36%
8,52%
3,46%
Manizales
30,85%
15,83%
16,94%
18,23%
10,76%
Buenaventura
12,32%
54,17%
10,78%
13,78%
4,16%
Neiva
30,73%
15,03%
14,84%
24,12%
10,51%

Voto en el exterior

Colombia 2014 Consulados

Zuluaga también venció en el voto exterior con el 41, 24% del total. Santos quedó segundo con el 25,04%, seguido de Peñalosa (13,97%), López (9,98%) y de Ramírez (5,33%). Los países que aportan más votos  son (con diferencia) Estados Unidos, Venezuela y España. En cambio, en los consulados africanos y la mayoría de los asiáticos se registraron muy pocos votos. Como se puede ver,  en el continente americano Zuluaga ganó en los EEUU, Canadá, México, en la mayor parte de Centroamérica, Aruba y Curazao en el Caribe, Perú y Bolivia. Santos quedó por delante en Venezuela, Cuba y Nicaragua; Clara López en Argentina y Brasil; Peñalosa en Chile y Uruguay. En Europa España se reveló como el bastión de Zuluaga, mientras que Clara López y Peñalosa se repartieron el resto del continente (menos Portugal y Turquía). En Asia/Oceanía Zuluaga ganó en Japón y en los Emiratos Árabes, empatando a 25 votos con Santos en China; Peñalosa venció en los consulados de  Filipinas, Malasia, Indonesia, Australia y Nueva Zelanda; Santos en la India, Tailandia y Corea.

Desenlace incierto 

¿Cuáles son las conclusiones que se pueden sacar de la primera vuelta? La victoria de Zuluaga ha supuesto el triunfo momentáneo de la narrativa uribista, cuyo eje argumental es que las FARC están casi derrotadas y no es necesario negociar con ellas de igual a igual para poner fin a la violencia. Un elemento central de este discurso es que tiende a ignorar las causas estructurales que están detrás del origen de la insurgencia armada en Colombia. Por supuesto está el enorme poder de arrastre de Álvaro Uribe, no sólo porque su política de Seguridad Democrática acorraló a la guerrilla (a pesar de manifiestas irregularidades como el escándalo llamado eufemísticamente de los falsos positivos), sino por su capacidad de conectar a nivel emocional con el ciudadano de a pie. Por el contrario, Juan Manuel Santos es un hombre racional y un producto de la élite bogotana. Su tirón popular es escaso. A esta desventaja se le añade la demora que han sufrido las conversaciones, que Santos ha estado lejos de defender con vigor hasta la fase final de la campaña, y la percepción popular de que estas se han traducido en pocos resultados hasta la fecha. También parecen haber existido errores de comunicación en la campaña reeleccionista, a la que no le han faltado sobresaltos como el escándalo que provocó la renuncia del polémico asesor venezolano de Santos, JJ Rendón. La campaña del Centro Democrático ha sido mucho más eficaz y ha reflotado la imagen de Zuluaga, considerado al principio un segundón sin carisma y muy por detrás de Santos en las encuestas. Se decidió dar un cambio a su imagen y, por sugerencia de un publicista brasileño que trabajó con Lula, la primera letra de su apellido mutó en el anagrama de El Zorro. Las candidatas del Partido Conservador y del PDA salieron reforzadas de esta primera vuelta. Marta Lucía Ramírez ganó poder dentro de su partido y sus apoyos serán decisivos para la segunda vuelta. Clara López ha logrado revivir a la maltrecha izquierda colombiana, históricamente débil y lastrada por sus vínculos reales o imaginarios con la guerrilla. En el bando de los perdedores se sitúan junto a Santos su compañero de fórmula Germán Vargas Lleras, quien no se reveló útil para contrarrestar al uribismo, y el candidato de la Alianza Verde, Enrique Peñalosa, que renunció a apoyarse en la estructura de su partido e intentó armar una candidatura de perfil independiente.

De cara a la segunda vuelta, que se presenta particularmente reñida e incierta, Zuluaga selló una alianza con la candidata Marta Lucía Ramírez y el aparato del Partido Conservador, aunque un número alto de congresistas azules encabezados por Roberto Gerlein estarán con Santos. El documento del pacto entre Zuluaga y Ramírez, que establece siete condiciones para continuar las negociaciones con las FARC, modera la posición beligerante del candidato uribista con respecto a las mismas. El candidato uribista y la candidata conservadora se declaran a favor de una “paz sin impunidad”. Este cambio de postura de Zuluaga ha provocado una reacción desde el bando de Santos, quien ahora lo apuesta todo a su cruzada por la paz; se tacha al candidato del CD de cínico y de tratar de engañar al electorado.  En el Polo Democrático hay división entre los partidarios de la abstención o el voto en blanco por irreconciliables diferencias ideológicas (Jorge Robledo, entre otros) y los partidarios de apoyar abiertamente a Santos para sacar adelante el proceso de paz (Iván Cepeda). Aída Avella y la UP se han sumado a este último bando. El PDA que dirige Clara López (quien declaró que votará por Santos) acordó que no iba a pedir el voto para nadie y recomendó a sus seguidores que votaran de acuerdo con su conciencia, enfatizando que apuesta decididamente por la paz pero seguirá siendo un partido de oposición sea quien sea el ganador. La Alianza Verde ha adoptado una postura parecida a la del Polo; Peñalosa y otros no eran partidarios de apoyar oficialmente a ningún candidato. Sin embargo, la mayoría de sus congresistas, Petro e incluso Mockus, su rival en la segunda vuelta de hace cuatro años, apoyan abiertamente a Santos frente a Zuluaga, anteponiendo la cuestión de la paz a otras serias diferencias. Las organizaciones indígenas, el movimiento Marcha Patriótica de la ex senadora Piedad Córdoba y algunos intelectuales también se han sumado en favor de la reelección para continuar el proceso.  Con todos estos apoyos se lanzará en Bogotá un Frente Amplio por la Paz, aunque el senador del Polo Iván Cepeda advierte: “No le vamos a firmar un cheque en blanco. Tenemos profundas diferencias con sus políticas económicas y sociales. Exigimos que si la ciudadanía vota por él para que haga la paz, cumpla”.

Zuluaga parte con ventaja al haber ganado con la primera vuelta con un 3,5% de margen y contar con el apoyo de la tercera clasificada en esta ronda. Si bien estas estimaciones son difíciles de hacer, algunos aventuran que hasta un 70% de los que votaron por Ramírez lo harán en la segunda vuelta por Zuluaga. Por su parte, Juan Manuel Santos tiene el difícil reto de remontar cabalgado en todos los votantes que sea capaz de reunir de la izquierda, los verdes y los abstencionistas. Estos últimos, que se pueden considerar en justicia los auténticos vencedores de la jornada al ser la abstención de casi el 60%, son junto a los indecisos piezas codiciadas para ambos candidatos. La capital colombiana se perfila como uno de los principales campos de batalla del ballotage. También pueden cobrar protagonismo los llamados “políticos de maquinaria”, es decir, los que atesoran una clientela electoral susceptible de ser movilizada en las regiones. Por ejemplo en la primera vuelta el voto de los principales electores de la en la región Caribe, los polémicos congresistas Musa Besaile y Ñoño Elías, no se movilizó en la misma medida que en las legislativas. Las últimas encuestas indican un empate técnico entre Zuluaga y Santos.

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4 Responses to Colombia 2014: Primera Vuelta

  1. Dessjuest says:

    Las dos gamas de azules se confunden mucho, es una putada tener cinco partidos porque solo hay cuatro colores que se diferencien bien con tanta gama 😦

  2. Pingback: Colombia 2014: Segunda Vuelta | Saint Brendan's Island

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