Australian Federal Election, 2013

El caucus laborista ahora se parece a un asilo donde sus internos se dedican autolesionarse. Tiene 24 jefes de facción que se empujan entre ellos para controlar un grupo de 102 miembros:  un marco para la inestabilidad permanente.
Es imposible controlar un negocio, una colectividad o un club deportivo con unas docenas de jefecillos feudales compitiendo entre ellos; el Partido Laborista se ha hecho inmanejable.
Mientras los medios de comunicación han sido hipnotizados por el conflicto entre Rudd y Gillard, se ha omitido la historia principal. Los problemas de los laboristas van más allá de sus dos personalidades más conocidas. El partido funciona en un estado de autoengaño colectivo. Ha cerrado sus ojos a la mutilación causada por la proliferación de subfacciones controladas por los sindicatos.
Declaraciones de Mark Latham, antiguo líder laborista, en julio de 2013.
Julia Gillard nunca fue una Primera Ministra popular y dependía de sus aliados parlamentarios. Durante la campaña electoral había prometido que no habría un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono (la polémica “carbon tax”), pero tuvo que desdecirse porque la introducción de dicha tasa formaba parte de su acuerdo con Los Verdes, que eran imprescindibles en el Senado. En noviembre de 2011 se aprobó el nuevo impuesto que, al encarecer la producción de energía y la construcción e incrementar el coste de la vida para mucha gente, fue impopular y usado por la oposición para hacer una cruzada contra el gobierno, que se sumaba a una intensa campaña publicitaria por parte de las compañías mineras contra el proyecto de gravar la extracción de minerales que databa del periodo de Rudd, cuya gestión del asunto fue precisamente uno de los principales argumentos para destituirle en 2010. Durante la campaña, Tony Abbott propondría suprimir el impuesto, junto a los organismos gubernamentales creados por los laboristas para aplicar políticas contra el cambio climático, y poner en marcha un plan alternativo de “acción directa”, que consistiría en subvencionar a los productores de energía para que reduzcan sus emisiones. En el programa de la Coalición se aceptaba el más bien modesto objetivo de reducción de emisiones propuesto por el gobierno laborista. Dentro de las filas del Partido Laborista también algunos consideraban que se hacían demasiadas concesiones a los verdes australianos.
Australia sorteó la crisis financiera global mucho mejor que otras economías desarrolladas y nunca entró en recesión. Sostenida en buena medida por la exportación de minerales, especialmente a China y otros países asiáticos, la economía crece actualmente en torno al 3% anual y existe un paro de sólo el 5%. Dejando aparte el agrio debate sobre la reducción de emisiones y las tasas ecológicas, lo cierto es que el país exporta millones de toneladas de carbón (extraídas principalmente en la cuenca de Bowen, Queensland) a China, que contribuyen a su prosperidad económica pero a la vez alimentan las plantas energéticas y la industria del mayor emisor mundial. Pese a unas cifras macroeconómicas que otras naciones envidiarían, había posiciones encontradas entre los Laboristas,  quienes consideran que su gestión ha contribuido a mantener la economía fuerte en un periodo de crisis mundial, y la Coalición, que acusa al gobierno de gastar demasiado y de haber incrementado peligrosamente la deuda. Esta no es elevada en comparación con otros países desarrollados, más bien al contrario. Mientras la derecha clamaba que existe una “emergencia presupuestaria”, los Laboristas contraatacaban advirtiendo que la Coalición iba a desarrollar una política de austeridad fiscal con recortes del gasto (la táctica del “voto del miedo” no les funcionaría en la campaña).
En la controvertida cuestión de los demandantes de asilo, cuando asumió en 2007 Kevin Rudd declaró su intención de adoptar una política más “compasiva” ante aquellos que arribaban a las costas del norte de Australia desde Timor e Indonesia y procedió a cerrar algunos centros de detención construidos en la época de John Howard. Sin embargo, en 2013 negoció acuerdos con Papúa Nueva Guinea y Nauru para asentar en esos países a los demandantes que llegaban a Australia en botes, proponiendo en la campaña una política mucho más dura.  “Stop the boats” fue uno de los principales lemas de la campaña de Tony Abbott en 2010, cuyos planes incluían entre otras cosas la intervención militar para cortar el flujo de inmigrantes ilegales. Gillard, consciente de la popularidad de la política de dureza con los inmigrantes ilegales en un país donde es obligatorio por ley detenerlos, intentó llegar a una solución de compromiso. Negoció la creación de un centro de detención en Timor del Este y otros acuerdos con Malasia (invalidados por la Corte Suprema) y pactó algunas medidas con la Coalición. El matrimonio entre personas del mismo sexo fue un asunto mucho más secundario. En 2008 se reconocieron las parejas de hecho, pero los proyectos de ley promovidos por algunos parlamentarios para reconocer el matrimonio han fracasado. Tony Abbott está radicalmente en contra; Gillard aprueba las uniones civiles pero no el matrimonio y Rudd, que compartía la visión de su compañera de partido, cambió de parecer en mayo de 2013 y se posicionó a favor del matrimonio.
La venganza de Kevin:
Si bien el rival de Gillard, Kevin Rudd, era odiado dentro del caucus laborista, muchos votantes lo preferían a la Primera Ministra, a quien consideraban oportunista y desleal. En 2010 Rudd fue reelegido en su distrito de Brisbane y entró en el gabinete de Gillard como Ministro de Asuntos Exteriores. Los rumores sobre la venganza de Rudd (si hay que hacer caso a un programa de humor de la televisión australiana, él era “Angry Kevin”) flotaban en el aire, haciendo la labor del gobierno aún más difícil. En febrero de 2012, Julia Gillard convocó una votación dentro del caucus para reafirmarse, mientras sus aliados Wayne Swan (Ministro de Finanzas) y Simon Crean acusaban a Rudd de “caótico y disfuncional”, a la vez que este último criticaba algunas medidas del gobierno y la traición de 2010. Gillard venció con facilidad a Rudd (71 votos a 31), pero las encuestas de opinión eran cada vez más desfavorables a la Primera Ministra. El miedo a una derrota de proporciones catastróficas hizo que el mencionado Simon Crean pidiera una nueva votación en marzo de 2013, a la vez que anunciaba su apoyo al ex primer ministro. A Crean se le unieron varios jefes de facción, incluyendo a aquellos que en su dia apoyaron a Gillard. Esta traición era un síntoma del pánico cundía en las filas de los laboristas australianos, que empezaron a ver a Kevin Rudd como la única esperanza que tenían, si no de ganar, al menos de evitar una debacle en las elecciones previstas para septiembre. El 26 de junio de 2013 Rudd ganó la votación en el caucus (57 a 45) e inmediatamente Julia Gillard escribió una nota al Gobernador General (el representante de la Corona británica, Quentin Bryce) recomendándole que nombrara a Kevin Rudd de nuevo como Primer Ministro, a la vez que renunciaba a su reelección como representante por la división de Lalor (Victoria). La vuelta de Rudd produjo un breve espejismo demoscópico, con la ventaja de la Coalición recortándose en varios puntos. Sin embargo, semanas después la brecha había vuelto a agrandarse, mientras que la campaña de Rudd se resentía por serios problemas de coordinación entre el candidato y su cuartel general.

Candidatos vencedores por división electoral (TCP)Australia 2013

En el mapa se muestran los partidos vencedores por división electoral, con el color graduado según el porcentaje obtenido tras el recuento final de preferencias entre los dos candidatos mejor colocados (Two Candidate Preferred o TCP). En Queensland, los candidatos del LNP que se sientan con Los Nacionales en la Casa de Representantes aparecen con el mismo color que en el resto de los estados; el resto con el mismo color que los liberales, al igual que la representante del CLP en el Territorio del Norte.
*Nota: en este momento Clive Palmer (PUP) tiene un margen de 36 votos sobre Ted O’Brien (LNP) en la división de Fairfax (Queensland) y el escaño no está adjudicado definitivamente. Palmer ha criticado duramente a la Australian Electoral Commission y reclamado una nueva elección. En la división de Mc Ewen (Victoria), el margen del candidato laborista es de 345 votos sobre el liberal. En Indi (Victoria), el margen de la independiente Cathy Mc Gowan es de 437 votos sobre Sophie Mirabella (liberal), pero la última ha reconocido su derrota y la primera se ha proclamado vencedora. En Barton (Sydney, NSW) el margen del candidato liberal sobre el laborista es de 489 votos.

Casa de los Representantes (TPP 53,44%/46,56%) 

 Coalition: 45,61% (+2,29%) y 90 (+18) escaños.
De los 90 representantes, 58 (+14) se presentaron bajo las siglas del Partido Liberal (Liberal Party of Australia32,01%), 22 (+1) del Partido Liberal Nacional (Liberal National Party of Queensland8,95%), 9 (+2) del Partido Nacional (National Party of Australia4,33%) y 1 (=) del CLP (Country Liberal Party0,32%). Como se dijo en el anterior post, el LNP y el CLP son el resultado de la fusión de los partidos Liberal y Nacional en Queensland y el Territorio del Norte. De acuerdo con la página de Los Nacionales, 6 de los representantes electos del LNP se sentarán en su grupo parlamentario, que estará compuesto por 15 miembros.
Australian Labor Party (ALP): 33,38% (-4,61%) y 55 (-17) escaños.
Australian Greens: 8,58% (-3,18%) y 1 (=) escaño.
Palmer United Party (PUP): 5,51% (+5,51%) y 1 (+1) escaño.
Katter Australian Party (KAP): 1,04% (+0,73%) y 1* (=) escaño. *Bob Katter fue elegido en 2010 como independiente.
Independientes: 1,38% (-0,83%) y 2 (-1) escaños.
Nueva Gales del Sur (TPP: 54,43%/45,47%):  La Coalición ganó 30 (+10) escaños con un incremento del voto primario del 2,8% y del TPP (Coalición/ALP) del 3,3%. El Partido Liberal consiguió 23 (+7) con el 37,3% (+0,63%) del voto primario y el Partido Nacional 7 (+3) con el 10,06% (+2,13%). Los asientos marginales en el área metropolitana de Sydney que habían logrado retener los laboristas en 2010 cayeron todos en manos de los liberales, junto a Dobell (Central Coast, entre Sydney y Newcastle) y Eden-Monaro (SE del estado). El Partido Nacional ganó en los distritos de New England y Lyne, donde los independientes Tony Windsor y Rob Oakeshott renunciaron a presentarse temiendo ser derrotados por su apoyo al gobierno de Gillard, y arrebataron Page (NE) a los laboristas. El Partido Laborista se quedó con 18 (-8) escaños con un 34,53% (-2,75%) del voto primario. Los Verdes obtuvieron el 7,89% (-2,35%) y el PUP el 4,21%.
Victoria (TPP: 50,1%/49,9%) Los Laboristas retuvieron 19 (-3) escaños con el 34,82% (-7,99%) del voto primario y un descenso del 5,4% en el TPP, en el que probablemente influyó la destitución de Julia Gillard. La Coalición ganó 16 (+2); el Partido Liberal obtuvo 14 (+2) con el 40,16% (+3,71%y el Partido Nacional 2 (=) con el 2,64% (-0,55%). Los Verdes conservaron 1 (=) escaño, el de Adam Bandt en la división de Melbourne, con un 10,68% (-1,98%) y la sorpresa fue la ajustada victoria de la independiente Cathy McGowan en la división rural de Indi sobre la titular del escaño,  Sophie Mirabella, del ala derecha de los liberales. El Partido Liberal compensó esta pérdida arrebatando tres asientos a los laboristas. En el distrito rural de Mallee, al oeste del estado y un feudo de Los Nacionales, la aparición de un competidor liberal disminuyó dramáticamente el margen de victoria de aquellos en comparación con el que obtuvieron sobre los laboristas en 2010. Por otra parte, se consideraba probable una derrota de Adam Bandt en su distrito del centro de Melbourne porque los liberales habían dado instrucciones para poner a la candidata laborista por encima en las preferencias, pero finalmente el representante de Los Verdes consiguió un voto primario del 43% y perdió menos de un 1% en el TCP. El PUP obtuvo un 3,64% del voto primario en el estado.
Queensland (TPP: 53,69%/43,61%): El LNP consiguió 22 (+1) escaños con el 45,69% (-1,73%) de las primeras preferencias, aumentando su ventaja sobre los laboristas en el TPP en un 1,25%. Los Laboristas bajaron a 6 (-2) representantes con el 29,76% (-3,82%) del voto primario. No fue tan catastrófico como en 1996, cuando sólo se quedaron con dos escaños, pero el resultado estuvo muy lejos de la victoria de Rudd en 2007 con 15 representantes laboristas. Kevin Rudd mantuvo su asiento con un ligero descenso, mientras que otros candidatos incluso lograron incrementar sus márgenes. El ALP perdió Petrie, en el área metropolitana de Brisbane, y Capricornia, un distrito en la costa central que incluye Rockhampton y algunas ciudades mineras. Los dos escaños restantes los ganaron Bob Katter en la división de Kennedy (KAP), en el duro outback del norte del estado, y Clive Palmer (PUP) en Fairfax (Sunshine Coast, al N de Brisbane) por un margen tan estrecho como 36 votos en el momento de escribir esto. Los candidatos del Palmer United Party, la plataforma electoral de Clive Palmer -quien está en posesión la mayor fortuna del país y trató de ganar la nominación del LNP en otro distrito antes de armar su propio partido- se hicieron con el 11,05% del voto primario en un estado propicio para la derecha populista. El Katter Australian Party, creado en torno al maverick Bob Katter y que fue la tercera fuerza en las últimas elecciones estatales, sólo obtuvo un 3,75%, viéndose el mismísimo Katter en apuros para conservar su asiento (quedó segundo en el voto primario detrás de la candidata del LNP). Por último, Los Verdes consiguieron un 6,19% (-4,73%).
Australia Occidental (TPP: 57,2%/42,8%) : El Partido Liberal ganó 12 (+1) con el 47,3% (+0,28%), el ALP retuvo sus 3 (=) asientos con el 28,75% (-2,43%), Los Nacionales perdieron su escaño (-1) con el 3,94% (+0,36%), Los Verdes consiguieron el 9,72% (-3,41%) y el PUP el 5,33%. En la pérdida del escaño del Partido Nacional en la división de O’Connor influyeron la decisión de Tony Crook de no presentarse a la reelección y el cambio de estrategia de los laboristas, que instruyeron a sus votantes para colocar al candidato liberal por encima del agrario en las preferencias.
Australia del Sur (TPP: 52,45%/47,55%): El Partido Liberal ganó 6 (+1) escaños con el 44,53% (+4,32%) y el ALP 5 (-1) con el 35,73% (-5,01%). Los Verdes obtuvieron el 8,25% (-3,73%), Family First (un partido que representa un conservadurismo social extremo) el 5,4% (+0,44%) y el PUP el 3,76%. El escaño que cambió de manos fue el de la división de Hindmarsh, en Adelaide. El gobierno laborista del estado es muy impopular y probablemente perderá las próximas elecciones.
Tasmania (TPP 50,71%/49,29%): Este estado, gobernado por una coalición entre los laboristas y los verdes, sufrió uno de los mayores vuelcos electorales. El Partido Liberal ganó 3 (+3) escaños con el 40,31% (+6,71%), mientras que el ALP sólo retuvo 1 (-3) con el 34,78% (-9,71%). Los Verdes también se desplomaron, perdiendo más de la mitad de sus votantes: 8,31% (-8.51%) y el PUP obtuvo el 6,07%. El independiente Andrew Wilkie reforzó su mayoría en el asiento de Denison, división que comprende la capital del estado. El descenso de los laboristas en el TPP (-11,3%) fue el mayor de todos los estados.
En el Territorio de la Capital Australiana (Canberra) (TPP 39,94%/60,06%) los laboristas conservaron los dos escaños sin problemas y en el Territorio del Norte (TPP 50,34%/49,66%) el ALP y el CLP conservaron sus respectivos asientos.
Senado:
Se renuevan 40 asientos, 36 correspondientes a los 6 estados y los 4 que corresponden a los dos territorios. El recuento está en sus últimas fases y es terriblemente complicado, por lo que no se descartan sorpresas de última hora. De momento, los resultados nacionales son:
Coalition: 17 senadores con el 37,43% de las primeras preferencias para un total de 33 (-1).
Australian Labor Party: 12 senadores con el 30,13% para un total de 25 (-6).
Australian Greens: 4 senadores con el 8,51% para un total de 10 (+1).
Palmer United Party: 1 senador (en Queensland) con el 4,89% para un total de 1 (+1).
Nick Xenophon Group (independiente): 1 senador (en Australia del Sur) con el 2,03% para un total de 1 (=). En su estado Nick Xenophon, un activista contra las máquinas de póker, consiguió un 24,87% de las primeras preferencias, quedando por delante de la candidata laborista, Penny Wong.
Liberal Democratic Party: 1 senador (en Nueva Gales del Sur) con el 3,89% para un total de 1 (+1)
Australian Sex Party: 1 senador (en Tasmania) con el 1,35% para un total de 1 (+1)
Family First: 1 senador (en Australia del Sur) con el 1,11% para un total de 1 (+1).
Australian Motoring Enthusiast Party: 1 senador (en Victoria) con el 0,5% para un total de 1 (+1)
Australian Sports Party: 1 senador (en Australia Occidental) para un total de 1 (+1)
Con el senador del Democratic Labor Party electo por Victoria en 2010 se completan los 76 miembros que componen la cámara alta.
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2 Responses to Australian Federal Election, 2013

  1. Dessjuest says:

    ¿Hay un partido de entusiastas del motor y otro de deportes representados?, acojonantes estos canguros 🙂

    • No te olvides del Partido Australiano del Sexo, que esos son de los tuyos 😉

      El sistema electoral que se usa en el senado a veces da este tipo de cosas. El Partido Australiano de los Deportes sólo sacó dos mil y pico en primeras preferencias en Australia Occidental. Una birria. Pero seguramente mucha gente les puso como segunda o tercera porque, oye, un partido que dice que quiere promover la vida sana a través del deporte es guay 😀

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